Un ciberespacio que conecta Inteligencias
Según
Pierre Lévy las Inteligencias Colectivas permiten la interconexión a través de
dispositivos tecnológicos. Cada persona aporta su conocimiento, ideas, se
expresa…en la web. Cada uno sabe sobre algo y nadie tiene el conocimiento
absoluto, siendo fundamental la inclusión
y participación de los conocimientos de todos, movilizados en tiempo
real.
En este
contexto virtual se enriquece la idea de diálogo y cooperación, siendo su
resultado un saber enriquecido y dinámico.
Es una
construcción colectiva y cooperativa de muchos con muchos…
A
continuación pongo a consideración un aporte realizado por Juana Corbalán de
Corbex sobre Inteligencias Colectivas y trabajar en lo que importa….
El poder de la Web 2.0 o trabajar en lo que
importa
Con las nuevas tecnologías estamos asistiendo a un cambio del
paradigma de la comunicación, la información y (ojalá), la educación.
Se habla mucho del poder de la Web 2.0 y se trabaja mucho para aplicarlo a la
economía: nuevos modelos de negocio, el Cloud Computing, más rentabilidad,
menos costes, nuevas herramietas.
Pero la Educación es la base de una sociedad avanzada y
sana en todos los aspectos. Y ahí nos queda mucho por hacer.
La filosofía abierta de la Web 2.0, la Inteligencia
Colectiva y la
transparencia, son los poderes que debemos poner a trabajar, junto con las
nuevas tecnologías, para mejorar la convivencia, y arreglar los grandes
descosidos de nuestra especie y nuestro planeta.
-Crowdsourcing – La Web 2.0 se está revelando como un componente
fundamental de un futuro gobierno 2.0. Es posible aprovechar el poder de los
ciudadanos, su colaboración con el gobierno, la creación de comunidades y
plataformas participativas. Aprovechar esa inteligencia colectiva para gobernar
en pro de los grandes problemas de nuestro planeta, como la pobreza, salvar el
planeta, etc.
Hace tiempo vi un documental que investigaba cuál sería la especie
que antes invadiría el planeta (en términos de número de miembros y expansión
geográfica). En el ranking de las primeras diez candidatas -del 10 al 1-, mi
intriga era enorme y apostaba por dos o tres. La sorpresa vino con el turno del
ganador: la hormiga roja argentina…, ni recordaba haber oído hablar de esta
especie. Pero, sobre todo, me sorprendió la razón del éxito de la especie
ganadora: Colaboración. Nunca competían entre
ellas, se ayudaban, eran una piña ante lo ajeno. Nunca trabajaban solas: eran
una piña ¡¡¿Ése era el secreto de su éxito?!!!
Todavía me emociono cuando pienso en
todo lo que me vino a la cabeza: Qué lejos estába nuestra especie de llegar a
clasificarse siquiera entre los 1000 primeros aspirantes a ese premio.
Cuando al mismo tiempo, por Twiter y
otros medios, me llegan noticias de que 25.000 niños mueren al día ¡¡¡De
Hambre!!!, habiendo comida de sobra para todos, pienso en esas hormigas
argentas y rojas: ¿Podrían ellas entender tamaño disparate?
Pero no sólo la especie ganadora, con
sus virtudes. ¿Cuántas especies conoces que dejan morir a sus miembros teniendo
comida de sobra?
Con esta perspectiva no puedo dejar de
confesar que sentí verdadera pena por nuestra especie: ¿la reina de la
evolución? No, la reina de la oportunidad perdida, la reina del progreso
malgastado, de los "talentos escondidos".
Con las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación, especialmente con la Web
2.0, aparecen nuevas formas de comunicarse y relacionarse. Formas
más participativas, con creación de contenidos nuevos, que impulsan el concepto
de la inteligencia colectiva.
Ya te resultarán familiares expresiones
como: Inteligencia Colectiva, Comportamiento de Grupo, Consciencia
Colectiva, Inteligencia Colaborativa, Pensamiento de Grupo, Community Manager…
Pero hay dos que me han gustado
especialmente, utilizadas por Dolors Reig en el título del artículo que he leído
hoy mismo:
En este artículo se dicen cosas como que
"la capacidad intelectual individual contribuye poco a la Inteligencia
Colectiva. En cambio, es la “conciencia social” (la habilidad para
captar los indicios emocionales en los demás) la que parece determinar la
inteligencia de un grupo. Podríamos traducirla como empatía".
Dolors nos habla de un estudio en el que
se han sacado tres conclusiones: la inteligencia colectiva es directamente
proporcional a la capacidad de los miembros del grupo para captar los
sentimientos y pensamientos ajenos; a la capacidad de dialogar entre ellos, y
al nº de mujeres en el grupo.
Estas ideas son muy sugerentes y te
recomiendo que leas el blog de Dolors: El Caparazon, si quieres profundizar en el
tema.
Por lo pronto yo me planteo la pregunta:
¿Serán los miembros de nuestra sociedad algún día capaces de utilizar las
ventajas obtenidas del trabajo en equipo e invertir la Inteligencia
Social o Colectiva en
solucionar finalmente los grandes desafíos, como el hambre en el mundo?
¿La Inteligencia Colectiva del grupo dará a problemas como el
hambre y la desigualdad la prioridad que merecen, o seguirá en la línea de
acostumbrarse y mirar para oto lado, de la inteligencia individual, en una
sociedad anestesiada?
¿Contribuirán el Cerebro
Emocional y el Trabajo
Colaborativo, a que la brecha entre esos términos horribles, -el
primer mundo y el tercer mundo- desaparezca?
Ese cerebro emocional y el trabajo
colaborativo, junto con las nuevas tecnologías y las posibilidades que éstas
ofrecen, abren perspectivas esperanzadoras.
Espero que la relación con la
sensibilidad social, que se ha detectado a la hora de medir la inteligencia
colectiva, influya en que algún grupo solucione estos problemas que arrastramos
aún en el siglo XXI y son una vergúenza para nuestra especie.
Casualmente una noticia del 14 de
Septiembre viene a subir un poco los ánimos: El hambre en el mundo baja por
primera vez en 15 años…
Hay que esperar a ver si nuestros
políticos, científicos, intelectuales y autoridades religiosas, se hacen eco de
este potencial y se ponen ya manos a la obra; en vez de poner trabas absurdas,
como algunos disparates que últimamente se convierten en noticia.
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